Estudié EGB, BUP y COU en Las Palmas de Gran Canaria y fue en esos primeros años cuando empecé a pensar que el periodismo podría cambiar el mundo. En 1999 vine a Madrid para estudiar Ciencias de la Información en la Universidad Complutense. Desde entonces devoro revistas y me conozco el mundo de las publicaciones en papel como la palma de mi mano. Mi revistero también se las conoce y lucho porque no esté desbordado constantemente.

En la Complutense también estudié un posgrado en Información Internacional y Países del Sur. Me inicié como reportera en el periódico La Provincia/Diario de las Palmas. Después trabajé en el área de comunicación de ARCO durante siete años con Cristina, que después sería mi socia y que años atrás me había explicado la asignatura “Teoría de la imagen” cuyos apuntes conservo.

Ya sé que el periodismo no puede cambiar el mundo, pero el arte me enseña a comprenderlo. Muy lenta, pero segura, estudio  Historia del Arte y cada vez que escucho la maravillosa frase de ‘¿Y esto es arte?’ me encantaría teletransportarme de este planeta.

He trabajado en la OTC de la Agencia Española de cooperación Internacional (AECI) en Nicaragua. También en ONGD como Solidaridad, Educación, Desarrollo (SED) en el área de comunicación y proyectos de cooperación al desarrollo.

En 2007 fundé, junto con mi socia, Acerca Comunicación y me gusta especificar que se escribe con “c” de “acercar”, porque como soy canaria seseo. Defiendo hasta el infinito y más allá que es fundamental conocer la alianzas, sin duda, son las que mueven el mundo. Me encanta hablar y conectar a las personas. Aquí trabajo en proyectos tan apasionantes como la galería Elvira González, la Fundación Loewe la feria Drawing Room, Donostia/San Sebastián Capital Europea de la Cultura, la galería Maisterravalbuena o la Fundación Sandretto, entre otros.

Miro la vida con gafas violetas y formo parte de la Red Internacional de Mujeres Periodistas y Comunicadoras – Red Madrid. Me reitero, el periodismo no puede cambiar el mundo, pero sí agitar conciencias, como dice un sabio periodista español. Algún día me reencarnaré en una bailaora de flamenco y tendré un programa cultural radiofónico que escucharán 50 personas. Será un EGM sin discusión.