Clara Gonzalez Freyre de AndradeAunque no me guste decirlo en voz alta, nací en Benidorm y me crié entre rascacielos, sol y playa.  Pero la versión española de la ciudad que nunca duerme no fue capaz de ofrecerle su pequeño refugio cultural a la niña que devoraba libros, vivía con los auriculares puestos y soñaba con ver las pirámides egipcias alguna vez en la vida. Supongo que eso fue lo que me hizo marcharme, sin mirar atrás, en cuanto cumplí los 18 años.

 

Desde muy pequeña conocí la frustración de compartir habitación con mil pájaros en la cabeza y la incapacidad para plasmarlos. O al menos eso pensaba hasta que descubrí la escritura y la fotografía, desde entonces nos hemos hecho inseparables. Pronto sabría que mi palabra favorita es serendipia, ya que encontré mi pasión de manera inesperada: yo estaba convencida de que iba para periodista y acabé convirtiéndome en historiadora del arte.

 

Una vez descubiertas, ya solo quedaba hacer de mis dos pasiones una sola y convertirla en mi profesión. Lo que empezó con un tímido perfil en Twitter, que entre el abanico de redes sociales en las que tenía cuenta siempre fue mi favorita, acabó conmigo estudiando el máster en Crítica y Comunicación Cultural ofertado por El Cultural. Todo mientras tenía la oportunidad de vivir el periodismo y la comunicación audiovisual de primera mano, ya que estuve un año trabajando como cámara para la Agencia EFE.

 

Suelo decir que soy un poco de todos los sitios donde he vivido. Soy un poco castellana, era de esperar después de unos padres y 4 años de carrera en Valladolid. Pero también un poco andaluza, porque mi tiempo en Sevilla fue breve pero intenso. Ahora vivo en Madrid, donde el destino me trajo hace cosa de un año para trabajar en el que era mi museo favorito, el Reina Sofía, en el departamento de Desarrollo Estratégico, Comercial y Públicos.

 

He llegado al equipo de Acerca Comunicación como su miembro más joven, porque aunque me niegue a reconocerlo estoy muy cerquita de la Gen Z. Poder trabajar entre proyectos culturales y redes sociales es como un sueño hecho realidad. Además, cuando tengo un rato libre divago sobre arte para Verne, hago memes en Twitter y visito museos por encima de mis posibilidades.